"125 Años Educando en la Verdad para Construir la Paz"

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Nace en Roccasecca o Belcastro en Italia, entre 1224 y 1225. Fue un teólogo y filósofo católico perteneciente a la Orden de Predicadores, el principal representante de la enseñanza escolástica, una de las mayores figuras de la teología sistemática y a su vez, una de las mayores autoridades en metafísica, hasta el punto que, después de muerto, ser el referente de varias escuelas del pensamiento: tomista y neotomista. Es conocido también como “Doctor Angélico”, “Doctor Común “ y “Doctor de la Humanidad”, apodos dados por la Iglesia Católica, la cual lo recomienda para los estudios de filosofía y teología.

Asimismo, fue muy popular por su aceptación y comentarios de las obras de Aristóteles, señalando, por primera vez en la Historia, que eran compatibles con la fe católica. A Tomás se le debe un rescate y reinterpretación de la metafísica y una obra de teología aun sin parangón, así como una teoría del Derecho que sería muy consultada posteriormente. Canonizado en 1323, fue declarado Doctor de la Iglesia en 1567 y santo patrón de las universidades y centro de estudios católicos en 1880. Su festividad se celebra el 28 de enero.

Tras varias profecías y milagros documentados y con numerosos testimonios, Tomás murió haciendo una enérgica profesión de fe el 7 de marzo de 1274, cerca de Terracina. Posteriormente, el 28 de enero de 1369, los restos mortales del grandísimo filósofo y teólogo fueron trasladados a Tolosa de Languedoc, motivo por el cual la Iglesia Católica celebra su memoria en esta fecha.

Obra:

La obra escrita de Tomás de Aquino es inmensa. Sus Obras más extensas, y generalmente consideradas más importantes y sistemáticas, son sus Sumas: la Summa Theologiae, la Summa contra Gentiles y su Scriptun super Sententias.

Aunque el interés y la temática principal siempre son teológicos, cuenta también con varios comentarios a obras filosóficas, destacándose, como se han dicho antes, en Aristóteles. Así, sus obras se encuentran divididas en:

Tres síntesis teológicas, o summas

  • Nueve exegesis sobre las Sagradas Escrituras
  • Dos exposiciones de trabajo de Boecio
  • Cinco opiniones expertas, o responsa
  • Dos oraciones famosas
  • Nueve traslados en la forma de disputas académicas
  • Una colección de Glosas de los padres de la iglesia sobre los Evangelios
  • Dos exposiciones de trabajo de Proclo
  • Quince letras sobre teología, filosofía o temas políticos
  • Aproximadamente 85 sermones
  • Doce disputas quodlibetales
  • Once exposiciones sobre los trabajos de Aristóteles
  • Cinco trabajos polémicos
  • Un texto litúrgico
  • Ocho traslados sobre teología

Pensamiento:

El primer aspecto de la sorprendente actualidad de la filosofía de santo Tomás, es el realismo cognoscitivo, o sea la incertidumbre de que la inteligencia humana es capaz de conocer la realidad tal como es en sí misma, aunque sin agotar toda su riqueza. La Objetividad del Conocimiento, punto firme del pensamiento tomista, fue negada por todas casi las corrientes filosóficas desde el humanismo. Con ello se interrumpió todo diálogo constructivo entre la filosofía y la ciencia experimental ya que esta última tiene como objetivo no renunciable al realismo cognoscitivo. La separación ciencia – filosofía hace sentir hoy a todo su peso porque es ya evidente que la ciencia experimentales y la técnica, dejadas a sí mismas puedan hacer más daño que bien a la humanidad. Partiendo del realismo cognoscitivo es posible restablecer el diálogo interrumpido y dar forma de saber la justa finalidad para el desarrollo integral del hombre.

Otro aspecto de la vida de Santo Tomás que adquiere hoy una importancia capital, es la antropología. En nuestro contexto cultural existe mucha confusión sobre la verdadera identidad del hombre. Por una parte se quiere absolutizarlo, pensando que depende solo de su capacidad de autodeterminación; de otra se determina por no distinguirlo con claridad de los animales o ni siquiera de unas máquinas particularmente complejas como los ordenadores. Para Santo Tomás, por el contrario, el hombre es Imago Dei. Como tal depende radicalmente de Dios, y aunque dotado de libertad, no puede engañarse pretendiendo fijar o modificar las leyes de su naturaleza. Ser espiritual dirigido a la eternidad y dueños de sus propias acciones, el hombre no puede nunca ser considerado como medio, sino siempre y solo como fin. “Es el ser más perfecto de todo el mundo visible” afirma Santo Tomás el único que, por maravilloso designio de amor, puede presentarse a su Creador llamándole Padre.